escritura terapeutica

Practica la escritura terapéutica para afrontar tus problemas

Contenido del artículo:

¡Bendita escritura terapéutica!

¿Te gustaba escribir un diario en tu adolescencia? A mí, me encantaba plasmar lo que me pasaba en un diario que tenia a buen recaudo.  Son edades en que los sentimientos y pensamientos son una amalgama y el simplemente hecho de poder escribirlos nos permite tomar distancia y entendernos.

Y es que un diario nos pone en contacto con nuestro mundo interior, nos permite expresar en un contexto seguro lo que nos ha pasado: emociones, pensamientos, reflexiones, vivencias… Se trata de escribir en el papel aquello que no quieres decir. Expresar aquello que no acabas de entender.

Además, es una forma de comenzar nuestro crecimiento personal y tomar contacto con nuestra esencia. Si quieres saber más sobre ello te dejo el enlace de mi Curso de Crecimiento Personal, Crece y Ámate, para que descubras infinitas opciones que favorecerán tu desarrollo.

¿Cuándo surgió la escritura como terapia?

La escritura terapéutica puede tener sus raíces en Japón del siglo VI, cuando las damas de la corte de Heian escribieron reflexiones sobre la vida y el amor.

Casi un milenio después, Ana Frank, en una de las subestimaciones clásicas de la historia, se confesó a si misma “es una idea extraña que alguien como yo lleve un diario, porque me parece que ni yo, ni, para el caso nadie más se interesará por los destellos de una colegiada de trece años

Años más tarde el Dr. Ira Progoff (1966) crea el diario Intensivo (Intensive Journal Workbook) un instrumento que le permite a las personas escribir sobre sus vidas. Consta de tres anillas que contiene separadores y cada una de ellas cubre un área específica de su vida.

“Escribir el Diario generalmente involucra los recuerdos cronológicos, inestructurados, de los acontecimientos de la vida de una persona… el simple hecho de escribir apuntes continuamente… no es suficiente en sí mismo para provocar cambios profundos en la vida de una persona. Para alcanzar una transformación significativa de la personalidad, deben ser generadas vigorosas fuerzas de energía”

Ira Progoff

En definitiva, escribir es terapéutico, nos permite conocernos y nos amplia nuestro propio autoconocimiento.

Estamos tan inmersos en nuestra forma de pensar que cuando utilizamos la escritura como terapia y como un espacio para desarrollarnos personalmente, todo cobra otro sentido. Otro mundo se abre, nos conecta con nuestra tranquilidad y nos permite reflexionar.

La palabra escrita tiene un poder especial en la sanación que supera a la mera reflexión interna.

Cuando estamos ensimismados en nuestros pensamientos el lenguaje es instantáneo, inmediato a menudo desorganizado y sin control de nada. Simplemente, son pensamientos en una dirección u otra, llenos de ambigüedades y contradicciones. En el mundo del pensamiento interno corremos el riesgo de estar sujetos a la rapidez con la que se produce cada pensamiento y por eso nos resulta difícil tomar distancia de ellos y tener un mínimo de control.

Con esto, no quiero decir que nuestro razonamiento sea erróneo, sino que a veces se queda corto a la hora de darnos cierta perspectiva que nos permita ver con claridad las posibles situaciones o problemas.

La escritura como terapia nos facilita tomar esa distancia necesaria para poder convertirnos en los auténticos conductores de nuestros pensamientos y sensaciones. Al poder transmitirlo al papel, todo cobra otro sentido, nos ayuda a darnos cuenta, aumenta la concentración e incentiva la reflexión profunda y valiosa, ya que le damos tiempo a madurar.

La escritura como terapia

En mi día a día, en la consulta que llevo desde hace más de 15 años, he observado que muchas veces las personas están bloqueadas entre sus pensamientos y sentimientos que les desbordan y que muchas ves no entienden. Justo en esa primera sesión, mi mayor recomendación es usar la escritura como terapia o conocida como escritura terapéutica.

Y es que es normal, cuando nos sentimos desbordado, no encontrar la forma ideal de expresarlo, ni darnos cuenta hasta qué punto nos hablamos a nosotros mismos, ni cuanta importancia le damos a un pensamiento o una emoción determinada, aunque no sea real. Por ello para mí, comenzar con la escritura terapéutica es fundamental.

¿Qué es la escritura terapéutica?

La escritura terapéutica es una herramienta que nos permite pararnos, a organizar las ideas, descubrirnos y tomar consciencia de nuestras resistencias.

La escritura como terapia nos facilita el ser consciente de nuestra forma de pensar y sentir.  Se podría decir que la escritura terapéutica nos ayuda a tomar consciencia, nos facilitar conocer nuestras diferentes facetas como persona. En definitiva, escribir crea esa conexión mente-cuerpo-espíritu esencial en todo actividad de crecimiento personal.

Escribir nos permite conectar y procesar los interrogantes, los miedos, las insatisfacciones, los dolores, pero también las alegrías, las expectativas, las satisfacciones y reconocer los deseos. A través, de la escritura terapéutica te escuchas, deshaces los nudos, toma claridad y perspectiva. Abre esa puerta a la zona privada a la que de otro modo no llegarías y pone en movimiento las zonas dormidas. Se podría decir que nuestro sentir y pensar toman formas.

En momentos de éxtasis, en situaciones de desesperación, escribir un diario permanece como un amigo impasible, silencioso y siempre dispuesto. Es una herramienta para la salud mental insuperable.

Puedes hacer uso de ella siempre que quieras, de madrugada, en el día de tu boda, o en el nacimiento de tu hijo, en la pausa de un almuerzo o en la navidad fría… tu diario escucha en silencio, tu oscuridad más siniestra, tu fantasía más extraña y tus sueños. En él puede gritar, enfurecerte, celebrar. Puedes ser sarcástica, reflexiva, inspiradora, sentimental…. Acepta todo sin comentarios, ni juicios. Forma parte de tu vida, tu historia.

Ejemplos de famosos que han utilizado la escritura terapéutica

Muchos escritores usan la escritura como forma de catarsis y como tabla de salvación:

Mario Vargas Llosa, premio nobel de literatura escribía:

“Yo tenía once años y, desde entonces, todo cambió. Perdí la inocencia y descubrí la soledad, la autoridad, la vida adulta y el miedo. Mi salvación fue leer, leer los buenos libros, refugiarme en esos mundos donde vivir era exaltante, intenso, una aventura tras otra, donde podía sentirme libre y volvía a ser feliz.

Y fue escribir, a escondidas, como quien se entrega a un vicio inconfesable, a una pasión prohibida. La literatura dejó de ser un juego. Se volvió una manera de resistir la adversidad, de protestar, de rebelarme, de escapar a lo intolerable, mi razón de vivir. Desde entonces y hasta ahora, en todas las circunstancias en que me he sentido abatido o golpeado, a orillas de la desesperación, entregarme en cuerpo y alma a mi trabajo de fabulador ha sido la luz que señala la salida del túnel, la tabla de salvación que lleva al náufrago a la playa

Isabel Allende, escritora chilena, con su obra Paula, un libro de memorias que deja el alma al descubierto, como una novela de suspenso, que se lee sin respirar. Su punto de partida es la conmovedora y trágica experiencia personal. Su hija Paula, enfermó gravemente y poco después cayó en coma. Es una obra que explora el pasado y cuestiona a los dioses. El resultado es un libro lleno de emociones, desde la risa al llamo, de la sabiduría a la sensualidad.

Ana Frankl comenzaba su diario diciendo “Espero poder confiártelo todo como aún no lo he podido hacer con nadie y espero que seas para mí un gran apoyo” En sus letras se desprende la esencial misma de la escritura terapéutica, tener en ella un amigo ideal que nunca abandona y que siempre comprende: “Me parece que lo mejor de todo es que lo que pienso y siento, al menos lo puedo escribir, de lo contrario, me asfixiaría completamente”

En su libro “Lo que no tiene nombre” de la escritora colombiana Piedad Bonnett narra una situación familiar como forma de poner en orden sus ideas y de encontrar un sentido a una situación dramática, un libro doloroso, pero a la vez sumamente hermoso.

Los beneficios de escribir como terapia

Los beneficios de escribir como terapia son muchos. No se trata de obligarse, ni de hacer una obra extraordinaria o un poema hermoso y bien estructurado, ni siquiera hace falta un talento especial para comenzar a dar rienda suelta a nuestros pensamientos y sensaciones. Lo importante es lo que se gesta en el mismo proceso y el resultado final queda en manos de la decisión de la propia autora o autor.

“Escribir sobre uno mismo es una forma de explicarme, de poner en orden mi mundo, de reconocerme. Si no estuviesen dictados por la intención de hacer literatura, podría decirse que esos textos tan directamente basados en situaciones reales, en datos verdaderos, son el resultado de insólitas sesiones terapéuticas, en las que soy el paciente y el médico de una sola pieza. Y ciertamente, en ocasiones, han resultado de ser muy eficaz en el alivio de mis males.

Ángel González (poeta)

Llevar un diario es tremendamente útil, ya que ayuda a mejorar la memoria, registrar partes importantes de un día y nos ayuda a tomar distancia de lo que nos pasa.

Se ha demostrado que tiene un efecto curativo cuando la persona ha experimentado un evento traumático o extremadamente estresante. Ayuda a la persona a encontrar un significado de sus experiencias, ver las cosas desde una nueva perspectiva y profundiza en los aspectos del aprendizaje de cualquier acontecimiento ya sea positivo o estresante.

En general, la escritura terapéutica ha demostrado ser efectiva para muchas afecciones o enfermedades mentales diferentes, como puede ser:

  • Estrés post-traumatico
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Obsesiones-compulsivo
  • Dolor y perdida
  • Abuso de sustancias
  • Dependencia emocional
  • Problemas de relaciones interpersonales
  • Problemas de comunicación
  • Baja autoestima

¿Qué nos dicen las investigaciones sobre la escritura como terapia?

En 1997, el Dr. James W Pennebaker, psicólogo social de la universidad de Texas en Austin, considerado uno de los pioneros de la terapia de escritura, demostró junto a su equipo que escribir sobre el trauma psicológico es una forma eficaz de terapia.

Para ello se pidió a los participantes del estudio que pasaran tres días consecutivos escribiendo sobre una situación traumática. Estos fueron comparados con otro grupo que escribió sobre temas sin emociones. En el estudio se puso de manifiesto que las personas que participaron en él informaron de menos enfermedades y sufrieron menos síntomas de depresión en el futuro.

“Cuando las personas tienen la oportunidad de escribir sobre trastornos mentales a menudo experimentan una mejor salud. Van menos al médico. Tienen cambios en la función inmunológica. Sin son estudiantes universitarios de primer año, sus calificaciones tienden a subir”.

Pennebaker

La doctora Susan Lutgendorf de la universidad de Lowa, plantea que la escritura terapéutica es aún más beneficiosa si puedes concentrarte en el significado que hay detrás de un recuerdo. Ella descubrió, que las personas que obtenían el significado de sus escritos informaban de una mejor salud que las que escribían sobre sus experiencias sin centrarse en el significado.

En el año 2001, la investigadora Laura King llevó el paradigma de escritura de Pennebaker un paso más allá. Comenzó a evaluar los beneficios de escribir sobre la experiencia y metas de vidas que fueran positivas.

En dicho estudio (The health benefits of writing about life Goals) que participaron 81 estudiantes de pregrado fueron asignados al azar a cuatro grupos diferentes: un grupo que escribió sobre experiencias traumáticas, otro grupo que escribió sobre su mejor versión en el futuro y un tercer grupo al que se le preguntó escribir sobre ambos. Un ultimo grupo se le pidió que escribiera sobre un tema sin contenido emocional o personal. A cada grupo se le pidió que escribiera durante 20 minutos al día durante cuatro días consecutivos.

La investigadora llegaba a la siguiente conclusión: “El acto de escribir nuestros pensamientos y sentimientos más profundos es clave para los beneficios de escribir. Sin embargo, y lo que es más importante, el contenido de nuestros pensamientos y sentimientos más profundos no tiene por qué ser traumático o negativo. Muy por el contrario, examinar los aspectos más esperanzadores de nuestras vidas a través de la escritura —nuestro mejor futuro imaginado, nuestros ‘deseos personales más preciados’ – también podría otorgarnos los beneficios de la escritura que durante mucho tiempo se asumió que estaban vinculados solo a nuestras traumáticas historias

Ejercicios para tu diario como escritura terapéutica

Hay una gran variedad de ejercicios terapéuticos para comenzar ese diario de descubrimiento.  Te voy a sugerir tres ejercicios como una forma de iniciarte:

5 Minutos de escritura libre

Este ejercicio consiste en escribir durante 5 minutos sobre algo que quieras. Se trata simplemente de escribir lo primero que se te venga a la cabeza, sin juicios de valor y sin pretensión de escribir el Quijote. No se trata de redactar algo maravilloso sino simplemente de escribir de forma espontánea.  Este ejercicio recomiendo que lo hagas por la mañana temprano o bien por la noche antes de dormir y durante una semana.

Es decir, escribir cada día durante una semana 5 minutos de cualquier cosa que se te pase por la cabeza.

Despierto en la noche

No sé si a ustedes les pasan lo mismo, pero tengo que reconocer que la noche es un buen momento para la reflexión y la tranquilidad. Decía, James Pennebaker, que si te sientes incomodo al estar despierto por la noche porque no puedes dormir es un buen comienzo para comenzar a escribir. Aquí te dejo tres preguntas:

  • ¿Qué te mantiene despierto por la noche?
  • ¿Toma contacto con lo que perturba tu tranquilidad?
  • ¿Sabes lo que te supone aceptar el silencio de la noche?

Practica el Naikan

Naikan (mirando hacia dentro) en japonés significa literalmente introspección. Cuando se habla de Naika se está dando importancia la a la autorreflexión. Este método fue desarrollado por Yoshimoto Ishin un sacerdote budista que utilizó el método como tratamiento psicoterapéutico.

El método de Naikan proporciona una base para reflexionar sobre las relaciones con otras personas como pueden ser tus padres, amigos, maestros, hermanos, compañeros de trabajo, hijos, jefes… Se trata de reflexionar sobre nosotros mismos en relación con los otros, buscando una visión realista de nuestra conducta y la reciprocidad en la relación.

La reflexión de Naikan se basa en tres preguntas:

1.- ¿Qué ha recibido de…….?

2.- ¿Qué le he dado a ….?

3.- ¿Qué problemas y dificultades le he causado a….?

Es importante ser consciente de lo que nos dan y de lo que damos. Hay una cita de Einstein que me gusta especialmente y dice así:

“Cien veces al día me recuerdo a mí mismo que mi vida interior y exterior depende del trabajo de otros hombres, vivos y muertos, y que debo esforzarme para dar en la medida que he recibido y todavía estoy recibiendo”

En definitiva, este artículo es un punto de partida para despertar la curiosidad por descubrirte a través de la escritura.

Disfruta con los ejercicios y no te juzgues, recuerda que se trata de dejar fluir tus pensamientos, sensaciones y conductas de forma libre y genuina.

Cuéntame en los comentarios cómo te ha ido con la experiencia.

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